Vengo de unos días de socializar lo más grande: escuchar, hablar, compartir… Estar muy hacia fuera. Y justo después, vacaciones. O eso creía.
He pausado sesiones, he cerrado la agenda de clientas (tanto en ProfeOlé como en mentorías), y en teoría tocaba descansar. Pero tengo un volcán dentro. Estoy en la terraza, en un sitio precioso, con mi portátil abierto. A mi lado, el de mi compañero de vida. Cada uno a lo suyo, porque nuestras empresas empiezan y acaban en yo, mí, conmigo.
Justamente le hablaba de eso: de la culpa que a veces se me cuela cuando, siendo profe de idiomas online, y de vacaciones en familia saco el portátil. ¿Estoy viviendo el presente o me estoy escapando de él? ¿Estoy desconectando de verdad o me estoy autoengañando? ¿Soy mala madre, mala emprendedora, mala persona? ¿O soy un ejemplo de determinación para mis hijas, una buena líder y una persona con compromiso hacia mí misma?
Y entonces él me suelta:
—Silvia, ¿estamos haciendo algo mal por sacar el portátil y ponernos con esto que nos encanta, que se nos da bien, y que le da felicidad y libertad a nuestra familia?
Y miro a mis hijas: una leyendo, la otra haciendo pulseras. Tranquilas. Cada una en su mundo, pero todas a la vez.
—Pues tienes razón, cariño —le digo.
—Durante el año, cuando lo necesitas y te apetece, ¿paras?
—Sí —respondo.
—Pues ya está. Esta es nuestra libertad, cherie.
🎯 Este verano no me apetece desconectar del todo. El año pasado lo hice: desaparecí de redes, emails, clientela, todo. Y me vino bien. Pero este año no. Este año me hierve la cabeza de ideas y me apetece materializarlas. Desde el disfrute, sin presiones.
Porque cuando tu negocio de idiomas está alineado contigo, cuando enseñar online forma parte de tu identidad, a veces desconectar no significa apagar, sino canalizar desde otro lugar.
Así que si estás en ese punto de tu empredeprofe en el que no sabes si pausar o avanzar, solo te digo esto: haz lo que te pida el cuerpo, sin culpa.
Si necesitas parar, hazlo. Te lo prometo: por dos semanas no se desmonta nada (ni en tres, ni en cuatro).
Y si te arden los dedos por crear, tira. No estás haciendo nada mal. Que este verano necesites seguir creando no te hace disfrutar menos.
Eso también es equilibrio entre vida profesional y personal.
👉 No dejes que nadie te haga la moral con lo que tienes que hacer. Nadie sabe todo de tu vida ni de tu contexto. Solo tú.
Eso sí: escucha tus límites. No tires de la cuerda demasiado, no pagues tu creatividad, motivación o perfeccionismo con tu paz mental o tu salud. El resto, lo decides tú.
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📩 Cuéntame, profe: ¿a ti qué te pide el cuerpo este verano? ¿Pausa total, creación a tu ritmo o algo intermedio? Me encantará leerte. Escríbeme a: hola@silviacabellomentora.com
Si esto te ha hecho pensar, en PILDORITAS vas a encontrar más de lo mismo: claridad, foco y sacudidas mentales para que tu negocio de idiomas te sirva… y no al revés.
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